13 de diciembre de 2012

The end of this year is coming.

Espero que el año termine pronto. Tuvo demasiados cambios a los que yo nunca me pude acostumbrar. De hecho, creo que ya lo hice. Ya los vivi, y se que los voy a seguir viviendo toda mi vida.
Fue un año bastante distinto y particular. Haber empezado la facultad te incluye en un mundo distinto, raro, pero a su vez agradable e independiente. Te hacen ver la vida desde una perspectiva un poco mas madura, mas adulta. Analizás más las cosas, apreciás más los momentos que vivís. Por lo menos eso hice yo.
Este año conocí personas increíbles y también desconocí personas que creí increíbles. Sumé amistades nuevas a mi camino. Reforcé la unión de otras. Regué mis sueños y metas. Pasé por emociones tan antagónicas. Y me conocí un poco más a mi misma. Aprendí a pensar más en mi. A rodearme de las personas que son para siempre y restarle importancia a los malos momentos vividos, pero sin olvidarlos, porque de ellos aprendemos. Creyendo que siempre algo bueno me espera, dentro de poco o mucho, no se.
Realmente siento que estoy cambiando, cambiando mi personalidad, mi forma de ver al mundo, y necesito que haya un cambio también a mi alrededor, uno bueno, alguna señal que me diga que está bien lo que estoy haciendo. O tal vez necesito que comience otro año, poder empezar de nuevo. Hacer una especie de borrón y cuenta nueva, sin necesidad de olvidar lo que viví.

26 de noviembre de 2012

Si cada uno de nosotros somos la mitad de un alma. ¿Cómo pretendemos funcionar bien?
Tal vez eso explica por qué cometemos tantos errores, o quizás no.

31 de octubre de 2012

Llegaste tarde. Llegaste tarde para ver cómo ella se iba en ese barco. Llegaste tarde para impedirlo. Pero ella se alegró de que no aparecieras en el momento justo. Hubieras arruinado la despedida.
Ahora ella está bien, encaminada hacia la felicidad, buscando nuevos caminos, sin una marmota egoísta que destruye todo a su paso.
Esta vez, ella ya no está a tu alcance.

29 de octubre de 2012

Lo leí y me hizo pensar bastante...

Todos conocemos el poder que tienen las palabras y la manera en que pueden afectarnos cuando la intensión es poco afectuosa, por lo tanto: ¿Somos conscientes de lo que le decimos a los demás? Las palabras pueden llegar a sanarnos o a enfermarnos, a animarnos o destruirnos anímicamente.
Las palabras primero se piensan. Los pensamientos crean nuestra realidad.
Los pensamientos, los sentimientos, las palabras y las emociones son energía. La calidad de esa energía, influye en nuestra vida.
Si nuestros pensamientos son positivos, tendremos resultados positivos.
Si por el contrario tenemos pensamientos negativos, crearemos una realidad repleta de situaciones que nos espejen la calidad vibratoria de nuestros pensamientos.
Uno de los mayores poderes que tiene el ser humano, es ser capaz de cambiar su programación mental. El pensamiento y la imaginación son elementos que crean la realidad que preferimos.
Imaginemos como si viéramos la película de nuestra vida que más nos gusta, sucediendo en nuestra mente. Los tibetanos dicen: “Velo sucediendo y eso sucederá”.

Podemos manejar la energía, podemos hablar dulcemente, dar afecto y provocar alegría, podemos tender la mano y hacer mas liviana la carga de algunos, podemos hacer personas felices con sólo procurarlo, esta capacidad es nuestra mejor ventaja en este mundo. Osho
¿Cómo hablás con los demás? ¿Sos más amable con los desconocidos que con los más cercanos?
¿Qué les transmiten tus palabras? ¿Señalás los defectos continuamente con ánimo despectivo o reforzás las virtudes?
¿Qué te decís a vos mismo? ¿Cómo es el contenido de pensamientos en tu dialogo interno?
¿Descalificás con tus palabras? ¿Podés observar el malestar que le causas en la estima al otro cuando lo menospreciás y aún así lo seguís haciendo?


Una palabra irresponsable: Puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar.
Una palabra cruel: Puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida.
Una palabra de resentimiento: Puede enfermar a una persona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón.
Una palabra brutal: Puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona.
Una palabra amable: Puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros.
Una palabra alegre: Puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día.
Una palabra oportuna: Puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida.
Una palabra de amor: Puede sanar el corazón herido.
Porque las palabras tienen vida.
Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar,
de animar o abatir, de transmitir vida o muerte,
de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso,
de aceptar o rechazar.